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22 ene 2012

La película del año


Así podríamos calificar a The Artist, y es que una película de cine mudo y en blanco y negro hoy en día no deja indiferente a nadie, pero si encima ha dejado muy buen sabor de boca en la crítica y ha sabido conectar con el público, no hay duda, nos encontramos ante el film de mayor repercusión de la temporada.

No estoy diciendo que su historia sea mejor que la de “El Topo” o que visualmente sea mejor que “El Árbol de la Vida”, pero es indudable que ha conseguido algo que esta última no ha hecho, conectar con el público, si a esto le sumamos la buena crítica y la peculiaridad de estar rodada en blanco y negro y con el único sonido de su banda sonora, así como a ser la mejor película de los Globos de Oro 2011, el mejor actor, la mejor actriz secundaria y la mejor Banda Sonora Original, hasta llegar a la friolera de 53 nominaciones en distintos festivales, sin haber salido todavía los candidatos a los Oscar, hace de The Artist la película más comentada del cine comercial.

Jean Dujardin y Berenice Bejon ya han recibido varios premios por su actuación

La película cuenta la historia de un joven actor de cine mudo que goza de un éxito y un prestigio que muy pocos pueden llegar a alcanzar, cuando por casualidad tras la presentación de su última película conoce a una guapa joven que quiere ser actriz. Casualidades del destino vuelve a coincidir con ella en otra película, pero su carrera comienza a torcerse con la llegada del cine sonoro.
La historia es muy buena, intercalando la vida familiar del protagonista el éxito, el cambio de ciclo, y hechos históricos de trasfondo que jugarán un papel muy importante en la trama. El guión está muy cuidado, contándonos una historia mucho más elaborada que las que se hacían antiguamente en el cine mudo, aquellas mucho más simplonas.
Y aquí radica el éxito de la película, haciendo el director un cine a la antigua, mudo, en blanco y negro, con un uso de la cámara genial, basándose en planos cortos para mostrar toda la expresividad de los actores, una sobreactuación de gestos que lejos de cansar le da veracidad al film y con una banda sonora espléndida que nos habla a los espectadores del estado de ánimo de los personajes, así como la inclusión del sonido en casos muy concretos con la única intención de dar continuidad a la película. Al tiempo que se hace valer de un guión mucho más cuidado que los que se hacían en este tipo de cine, con una historia compleja que siempre mantiene la atención del espectador.

Además, la película nos habla de algo que puede ser extrapolado al cine actual, el cambio de una forma de hacer cine por otra, debido a la inclusión de un elemento básico hoy en día, el sonido. Hoy en día vivimos en lo que puede ser un cambio generacional con el 3D o en algo que se puede quedar en simple anécdota, en mi opinión prefiero que las cosas se queden donde están, en el 2D pero la llegada de este nuevo invento puede marcar un antes y un después en la forma de hacer cine.

Con ello, animo a todo tipo de públicos a que vayan a verla y que no se dejen asustar por el hecho de estar en blanco y negro y ser cine mudo, que no es una película de gafapasta y no les dejará indiferentes.



20 ene 2012

La crítica de un estilo de vida


“La Chispa de la Vida” llegaba a nuestras pantallas el pasado fin de semana. Tras un año en el que lo más visto en cuanto a cine español se refiere ha sido Torrente 4, el gran amigo de Santiago Segura vuelve a traernos una película llena de crítica social y humor negro.

Como ya sucedía en “Balada Triste de Trompeta”, Alex de la Iglesia nos vuelve a transportar a un mundo, que no deja ser el nuestro, donde saca el lado más oscuro del ser humano, en este caso ligado a la ambición y el pensamiento de que el hombre es una máquina de hacer dinero. De la Iglesia nos conduce entorno a la historia de un José Mota que lleva dos años en paro, casado con Salma Hayek y padre de dos hijos, se considera un hombre acabado. En un intento de conseguir un trabajo en la empresa de publicidad donde antes había saboreado el éxito con la creación del eslogan de CocaCola: “la chispa de la vida”, su vida da un enorme giro. En su antiguo puesto de trabajo le ningunean, no encuentra el apoyo del presidente, anteriormente su amigo y lleno de rabia decide ir a Málaga, a reservar una habitación en el mismo hotel donde pasó su luna de miel. El problema radica en que el hotel ha sido demolido y han descubierto debajo un viejo teatro romano que va a ser inaugurado y en cuyas obras tiene un accidente que marcará la película.

A partir de aquí la película gira en torno a cómo el protagonista puede sacar beneficio de la situación vendiendo su imagen a las televisiones.

De la Iglesia nos sorprende con un José Mota que opta al Goya de actor revelación

La historia se desarrolla con gran fuerza en su inicio, con una crítica en la que se nos muestra una sociedad que solo se mueve con el morbo y de una industria televisiva que trata de sacar tajada en forma de dinero. Los inconvenientes vienen con el desarrollo, en el que la historia va perdiendo fuerza hasta meterse en un bucle que parece no tener fin. Sin embargo, los chistes de humor negro siguen estando ahí, tan brillantes como siempre lo han sido en la carrera de este director, con acciones pasadas de rosca que nos harán sacar una sonrisa a pesar del sufrimiento de los personajes.

José Mota y Salma Hayek forman una pareja que nadie esperaba

La puesta en escena es de libro, llevando a la pantalla una total credibilidad de lo que podría estar pasando en ese teatro romano malagueño, contando la historia en la noche, el momento del día preferido por De la Iglesia, dando un aire sombrío y lúgubre a las artimañas que los personajes llevan a cabo en la hora y media de largometraje.
Cabe destacar el buen apoyo de todos los personajes secundarios, en especial el de Fernando Tejero, quien se va sacudiendo de su papel de portero.

A pesar de que la historia va perdiendo fuelle conforme avanza la película, yo se la recomendaría a todo el mundo, sobre todo a los estudiantes de periodismo, como yo mismo, a los que debería hacerles reflexionar sobre el mundo del espectáculo.

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Un Dios Salvaje


Vuelve Polanski, vuelve su mejor cine.

Polanski adapta la obra teatral de Yasmina Reza en la que dos parejas encerradas en una casa intentan resolver el conflicto provocado por uno de los hijos tras golpear al otro con un palo y romperle dos dientes.

Polanski nos lleva a un parque para mostrarnos con una cámara alejada que sucede entre los dos niños y a partir de ahí nos traslada a la casa de la víctima en la que los padres de agresor y agredido tratan de reconciliar a sus retoños. Y es aquí donde comienza el enredo. Los buenos modales y las gentilezas entre dos familias de lo más normales van desapareciendo para mostrarnos las diferencias entre los cónyuges y el verdadero ser de cada uno de ellos. No es fácil la transformación paulatina de los buenos modos a tirarse los trastos a la cabeza y es aquí donde entra en juego los cuatro gigantes de la interpretación que tenemos delante. Jodie Foster y John C. Reilly, como padres de clase media del niño al que han golpeado, y Kate Winslet y Christoph Waltz, como los progenitores de clase alta del atacante.

Pero la película no se sustenta únicamente en las interpretaciones de estos genios. La misma Yasmina Reza acudió en ayuda de Roman Polanski para adaptar la obra teatral a la gran pantalla, escribiendo un guión totalmente imprevisible, con grandes dosis de humor y de una ácida crítica a la sociedad y sus exasperantes intenciones de llevarse bien con todo el mundo, aunque para ello tengo que mostrar otra cara totalmente distinta a la que verdaderamente esconden.


Así Polanski nos desarrolla los 80 minutos de película en una misma casa, donde las despedidas se alargan hasta verse siempre truncadas y donde los términos “agresor” y “agredido” acabarán por verse cuestionados al tratar el contexto en el que los hechos se produjeron. Polanski nos muestra siempre las escenas justas, ni una más ni una menos, nunca te pierdes y no hay una sola escena de la que no se extraiga algo. La verdadera personalidad de los personajes se va mostrando con gestos y miradas muy bien dosificadas, cada una a su debido tiempo.

Del vestuario y de la puesta en escena solo decir que cumple con los requisitos suficientes para describir con total precisión la clase social a la que pertenece cada matrimonio y escenificar una casa de clase media y al mismo tiempo mostrarnos un poco más de la identidad de los que viven allí.

En resumen, se trata de una magnífica obra cinematográfica que nos hace plantearnos muchas de las convenciones sociales que viven entre nosotros hoy día.

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